La segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú mantiene un virtual empate técnico entre la conservadora Keiko Fujimori y su contricante, el progresista Roberto Sánchez, mientras continúa el conteo de los votos.
Alas 6:02 horas de este lunes 8 de junio, tiempo del centro de México, la candidata del Partido Fuerza Popular lideraba levemente los resultados con el 92.51% de las mesas escrutadas, pues registró 50.172% de los sufragios, según el conteo preliminar de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
En tanto, Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, obtenía 49.828% de apoyo, equivalentes a 8 millones 669 mil 3 sufragios.
Roberto Burneo, titular del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), indicó a la prensa que "los resultados oficiales serán conocidos progresivamente". El resultado final de la primera vuelta del 12 de abril fue anunciado más de un mes después de los comicios.
La ONPE, la autoridad electoral peruana, anunció que el recuento total se completaría a mediados de julio.
Los primeros votos en escrutarse pertenecen en su mayoría a la capital Lima y a otras ciudades del país, donde Fujimori en la candidata más votada, mientras que Sánchez concentra sus apoyos en zonas rurales, cuyos votos acostumbran a ser los últimos en contabilizarse. De ahí que la diferencia pueda reducirse todavía más.
Un conteo rápido de la firma Ipsos Perú -que lee las actas de escrutinio de una mesa electoral luego que se han terminado de contar los votos- indicó que hay un empate técnico entre Fujimori y Sánchez. El conteo usó mil 37 actas electorales de Perú y el extranjero con un margen de error de 1.9 puntos porcentuales.
Fujimori, hija del fallecido exmandatario Alberto Fujimori (1990-2000), participa por cuarta vez en una liza presidencial. Previamente aceptó que la contienda estaba muy reñida y se trataba de un empate técnico, por lo que se comprometió a respetar los resultados.
En las dos últimas citas electorales, Fujimori, que se presenta por cuarta vez a la Presidencia de Perú, se quedó a las puertas del Palacio de Gobierno por apenas 40 mil votos respecto a Pedro Pablo Kuczynski (2016) y Pedro Castillo (2021).
Más de 27.3 millones de peruanos fueron convocados a las urnas para escoger a la opción que gobernará el país para los próximos cinco años (2026-2031), tras una década de inestabilidad política que ha tenido ocho presidentes en diez años, producto de una serie de destituciones presidenciales promovidas desde el Parlamento.
Sánchez optimista, Fujimori cauta
Al conocer los resultados preliminares, Roberto Sánchez salió a un balcón de la emblemática Plaza San Martín, en el centro histórico de Lima, para asegurar ante sus seguidores que "este es el día de la recuperación de la democracia" y consideró que es "el momento de la defensa del voto", por lo que pidió a sus delegados "exigir el respeto al resultado electoral y la voluntad del pueblo".
El candidato dio su mensaje sin desprenderse del sombrero que le prestó el encarcelado expresidente Pedro Castillo, al que representa en estos comicios y que ha prometido liberar de su condena por el fallido golpe de Estado de 2022, pues lo reivindica al considerar que las élites políticas y económicas, con Fujimori a la cabeza, le impidieron gobernar.
"Esta noche agradecemos en nombre del movimiento popular, de los liderazgos que han confluido en este consenso político, nuestros pueblos quechuas, aimaras, amazónicos, el Perú de los pequeños agricultores, transportistas, maestros, comerciantes, de los más pobres... que han decidido venir a recuperar el gobierno para el pueblo", afirmó.
Fujimori ofreció un breve pronunciamiento ante la prensa para mostrar cautela y aceptar el "empate técnico" mostrado por las proyecciones, a la vez que anticipó que aceptará los resultados electorales, al contrario de 2021, cuando denunció sin pruebas sólidas un supuesto fraude en su contra y buscó con distintos recursos revertir los resultados.
"Hasta el momento no hay ningún ganador en esta contienda, por tal razón, serán días largos hasta conocerlo", dijo desde un hotel de la capital peruana la líder de Fuerza Popular.
Además, la heredera política del expresidente Fujimori, cuyo legado reivindicó por completo en esta campaña electoral, reiteró que el trabajo de los delegados de su formación, que según sus palabras llegan a 95 mil personas, es "doblemente importante" pues deben contar una a una las actas para respetar la "voluntad popular".
"Sería irresponsable definir el resultado en base a una muestra como es el conteo rápido, que utiliza mil actas de 90 mil que se tienen a nivel nacional", añadió.
"Sea cual sea el resultado lo reconoceremos e instamos a nuestro competidor a que haga lo mismo", urgió.
Los observadores electorales y la ONPE de Perú afirmaron que la votación se desarrolló sin mayores inconvenientes. La primera vuelta se vio empañada por retrasos que provocaron una jornada adicional de votación y demoraron los resultados.
Los desafíos y el rechazo
A sus 51 años la excongresista Fujimori busca romper su racha de derrotas presentándose como la mejor opción para imponer orden en un país agobiado por la creciente delincuencia, la mayor inquietud de los peruanos.
La candidata comparó su lucha contra los insurgentes maoístas de izquierda con la actual lucha del país contra el crimen organizado. El padre de Fujimori fue encarcelado por violaciones de los derechos humanos y falleció en 2024.
Sánchez, un congresista y exministro del encarcelado expresidente Castillo (2021-2022), promete un gobierno enfocado en aliviar a los más pobres y que represente a zonas remotas de los Andes y la Amazonía.
Ha planteado una agenda de reformas ambiciosas, que incluye una nueva constitución, una revisión de las concesiones mineras y el impulso de la inversión en las regiones rurales.
La criminalidad se ha disparado en el último quinquenio en Perú, en especial las extorsiones, que se han quintuplicado, mientras los asesinatos se han duplicado. Esa situación provocó protestas generalizadas y la destitución de la expresidenta Dina Boluarte.
Más del 70% del electorado no votó por ninguno de los dos candidatos en la primera vuelta. Fujimori sumó 17.18% mientras Sánchez obtuvo 12.03%. Sondeos de fines de mayo dieron a ambos un elevado nivel de rechazo.
Magali Quiquia, de 44 años y que vendía un tradicional plato peruano llamado "pachamanca" en las afueras de un colegio en Lima, dijo a The Associated Press que su voto fue nulo porque ninguno de los dos candidatos la convencieron.
"Hace cinco años me decepcionó Castillo con su corrupción y el 'sombrero' Roberto Sánchez es igual... Keiko Fujimori tampoco ha hecho nada teniendo tantos congresistas", dijo mientras servía un plato a un cliente.
Los que se oponen a Fujimori la relacionan con la herencia autoritaria y de corrupción del gobierno de su padre, mientras los cuestionamientos a Sánchez apuntan al temor de su alianza con Castillo, percibido como corrupto y caótico. En la breve gestión de 16 meses de Castillo hubo más de 70 cambios ministeriales.
La agencia de calificación crediticia Fitch Ratings sostuvo en un análisis previo al balotaje que una victoria de Fujimori "impulsaría la inversión privada y la ejecución de proyectos", mientras que si gana Sánchez "aumentaría la incertidumbre sobre impuestos, regalías, estabilidad contractual e intervención estatal".
Sin embargo, destacó que "independientemente de quién gane" los problemas de gobernabilidad de Perú y la composición del Congreso bicameral, en el que ningún partido tiene mayoría, "limitarán la capacidad del próximo gobierno" para impulsar reformas claves.
Los mercados se han visto sacudidos por la posibilidad de una victoria de Sánchez, que iría en contra del reciente giro a la derecha de América Latina.
Chile, Argentina, Costa Rica y Ecuador han elegido presidentes de derecha en las últimas elecciones, y Bolivia puso fin a dos décadas de gobierno socialista en sus elecciones presidenciales del año pasado.
ASJ