Un nuevo sismo de magnitud 5.1 con epicentro al noroeste de Mandalay sacudió nuevamente Myanmar, interrumpiendo las labores de rescate que se realizaban bajo los escombros de un edificio colapsado.
Rescatistas que intentaban recuperar un cuerpo bajo los escombros de un edificio en Mandalay se vieron obligados a interrumpir sus labores y huir debido a este nuevo movimiento telúrico, agravando aún más la situación en una región ya devastada.
"La destrucción es extensa y las necesidades humanitarias crecen cada hora", señaló la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en un comunicado, mientras los equipos de rescate continúan enfrentando enormes desafíos para llegar a las víctimas.
Este nuevo sismo ocurre apenas días después del devastador terremoto de magnitud 7.7 que azotó el país el viernes pasado, uno de los más fuertes que sufre Myanmar en un siglo, y que ha dejado alrededor de 1.700 personas muertas, 3.400 heridas y más de 300 desaparecidas hasta el domingo, según datos oficiales del gobierno militar.
El jefe de la junta, el general Min Aung Hlaing, advirtió que el número de víctimas mortales podría aumentar y que su gobierno enfrenta una situación difícil, tras haber realizado un inusual pedido de asistencia internacional.